jueves, 23 de enero de 2014

El Muro.

Es curioso lo importantes que son para nosotros los muros y no por ser curioso, es difícil de explicar. Son capaces de separarnos de todo lo demás, al menos los que son de ladrillo y bien altos.Somos una sombra contra un muro y tras unos ojos capaces de darle un nombre a todo. Vivimos rodeados de un muro, un muro metafórico los que más suerte tenemos, y este nos separa de los demás en todo aquello que no queremos que los demás conozcan. Puede que tras el muro de cada uno, guardemos lo mismo.
Eso son muros, pero no son el Muro. Esta súper estructura es propia nuestra pero somos ajenos a ella. Es una pared muy elástica, casi hecha de algún tipo de fluido. Es esta membrana la que nos permite llegar a casa, sentarnos en el sofá y poner la tele. Este Muro nos permite vivir, sabiendo que nuestro tiempo es prestado, que no podemos vivir dos veces cada segundo.
El Muro impide que nos volvamos locos, nos permite perder el tiempo, incluso divertirnos haciéndolo. Es un velo que se interpone entre ahora y luego, nos difumina tanto ese luego, que confiamos que está ahí como siempre ha estado.
Es capaz de amortiguar todo contacto con la realidad más real que existe, convierte a nuestro cerebro en la sustancia más resbaladiza que existe ante la idea de que quizás mañana no estemos aquí, incluso hundidos en el lodo de la verdad es capaz de actuar como una fina caña de bambú por la que dar los últimos suspiros.
Antes que toda protovida hubo de estar el Muro. ¿Para qué, si no, se iba a molestar una molécula en crecer, en replicarse, en obtener energía? Lo que nos convierte en seres vivos nos hace también ignorantes, avanzar de espaldas por el tiempo, viendo solo lo que ya ha ocurrido y no lo que va a ocurrir no es impedimento para seguir andando, una fisura en el muro es tan rápidamente arreglada que ni seamos conscientes de que ha existido. Si el Muro de alguien falla, tan “inteligentes” son los de los demás, que automáticamente lo toman por loco.
Si él solo no es capaz de contener la abrumadora idea de que es necesario, recurrimos a fermentos, mentiras y falsas esperanzas. Es el mecanismo cerebral, en mi opinión, más perfecto que hay y probablemente viva en ese 90% del cerebro que la gente insiste en que no usamos.

Lloramos al nacer y quizás no solo sea por respirar, quizás es nuestro primer contacto con el Muro, quizás no sea un foco lo primero que vemos y sea la silueta de un cráneo y el silbido de una guadaña rápidamente sepultados y aislado de nosotros por un montón de ladrillos metafóricos.

domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Medio lleno?¿medio vacío? ambas incorrectas.


Se dice que hay dos tipos de persona en el mundo. Están los que, ante un vaso a la mitad, dicen: Este vaso está medio lleno. Y están los que dicen: Este vaso está medio vacío.
Pero el mundo pertenece a los que miran el vaso y dicen: ¿Qué pasa con este vaso? Disculpe, ¿es este mi vaso? No lo creo. ¡Mi vaso estaba lleno! ¡Y era un vaso más grande!
Y en el otro extremo de la barra, el mundo está lleno de esas personas que tienen un vaso roto, sucio, o que han tirado (habitualmente personas que piden un vaso más grande), o que no tienen vaso, porque están al fondo y no son capaces de llamar la atención del camarero.

Los Héroes no han muerto, se les ha despedido.


Hoy se puede salvar una ciudad con oro más fácilmente que cualquier héroe con acero. Y además no es oro realmente, ni siquiera la promesa de oro. El dinero es más bien la fantasía de oro, un sueño dorado que nos promete que ese dinero está ahí fuera, al final del arco iris, y que estará siempre porque, naturalmente, nadie va a mirar.
Pensamos en el dinero de la forma equivoca. El dinero no es una cosa, ni siquiera es un proceso. Es un sueño compartido. Soñamos con que un fragmento de papel común vale el precio de una comida.

Esto se conoce como Economía.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Buenos Presagios.

Cuentan las teorías actuales acerca de la Creación que, si el Universo fue creado y no sólo apareció allí, que es lo que ocurrió extraoficialmente, nació hace entre diez mil y veinte mil millones de años.
Estas fechas están equivocadas.
Los eruditos judíos de la Edad Media establecieron la fecha de la Creación en el año 376O a. C.
Los teólogos griegos estimaron que se remontaba al 55O8 a. C.
Sugerencia que también está equivocada.
El Arzobispo James Usher (158O−1656) publicó Annales Veteris et Novi Testamenti en 1654; en dicho documento se sugiere que el Cielo y la Tierra fueron creados en el 4OO4 a. C. Uno de sus consejeros profundizó en los cálculos y logró anunciar triunfalmente que la Tierra fue creada el Domingo 21 de octubre del año 4OO4 a. C., a las 9 en punto de la mañana, porque a Dios le gustaba ponerse a trabajar bien pronto, aprovechando que estaba más despejado.
También se equivocó. Por algo menos de un cuarto de hora.
Todo el asunto de los esqueletos de dinosaurios fosilizados fue un chiste que los paleontólogos no acaban de coger.
Lo que demuestra dos cosas:
La primera, que Dios se rige por patrones extremadamente misteriosos, por no decir tortuosos. Dios no juega a los dados con el universo; juega a un juego inefable de invención Propia, que se podría comparar, desde la perspectiva de cualquiera de los jugadores, a verse envuelto en una versión oscura y compleja del póquer en una sala a media luz, con cartas en blanco, apuestas infinitas y un Tío que reparte
sin explicar las reglas y que no para de sonreír .
La segunda, que la Tierra es Libra.
La predicción astrológica de Libra en el horóscopo del diario de Tadfield hoy, día en que empieza esta historia, dice:

LIBRA, 24 de septiembre−23 de octubre:
Es posible que se sienta agotado y harto de la rutina cotidiana. De gran importancia serán los asuntos domésticos y familiares, que dejó a un lado en su momento. Evite los riesgos innecesarios. Tiene un amigo al que se siente muy unido. Aparque las decisiones importantes hasta que el camino le quede despejado. Posible indisposición a raíz de la vulnerabilidad del estómago, evite las ensaladas. Podría presentarse una ayuda inesperada.
Absolutamente correcto en todos los aspectos salvo el fragmento de las ensaladas.


-Terry Prattchet y Neil Gaiman, Buenos presagios.

martes, 24 de diciembre de 2013

Si yo fuera creyente

En estas fechas siempre me da por lo mismo. Y a lo largo de tanto de lo mismo, esta es la creencia que he creado.

Cuando de verdad ocurre un Milagro, la gente no para de discutir sobre lo que ha visto, es nuestra forma de ser, nuestra forma de ver.
Pero si yo viese uno, allí de verdad, lo llevaría dentro como una fiebre. Si yo Supiera que existe un Dios a quien de verdad le importa la gente, que nos vigila como un padre y nos cuida como una madre… bueno, yo no iría diciendo cosas como “Todo se puede ver siempre desde otro punto de vista” o “Tenemos que respetar las creencias de los demás”. A mí no me encontraríais siendo amable en general con la esperanza de que todo acabara saliendo bien, no si esa llama estuviera ardiendo dentro de mí como un hierro al rojo. Y  he dicho ardiendo, porque así es como estaría. Ya no se queman ni sacrifican a los blasfemos, pero eso es lo que significa la fe verdadera, sacrificar tu propia vida a la llama, día tras día, declarar la Verdad, trabajar para Ella, respirar de Ella. Eso es la Religión. Todo lo demás no es más que ser amable con los demás y una forma de estar en contacto con los vecinos. Creo que así sería yo si creyera realmente, no seguiría la moda de ahora. Si viese el Mal no podría que fruncir el ceño y decir “aun así, esto hay que tolerarlo”. Daría mi vida y hasta mi última gota de sangre impregnada por mi Fe y enferma por mi Creencia para hacer ver el Error que esa persona está cometiendo.

Hoy por hoy he visto muchos, pero es lo que se le suele llamar, “cotidiano”. Para la gente, hacer volar un avión de toneladas de metal infinitamente más denso que en aire no es cuestión de fe, no sea que alguien lo revise y descubra que no se puede. Es una pena.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El nombre es lo más difícil.

De una jarra a la otra... No ha sido tan difícil.

Erase una vez un chico, al que se le presentaba el mundo poco a poco, que le enseñaron un juego "Monkey Island" de los mejores de todos los tiempos, en teoría. Es una aventura gráfica con la que te ríes y te rebanas los sesos pensando y clicando en cada pixel de la pantalla en busca de cualquier cosa que cupiese dentro de otra cosa o que activase esa otra cosa. Un verdadero dolor de cabeza.

Pues el caso es que de los pocos recuerdos que guardo de ese juego, había una misión en la que tenías que abrir una cerradura, llegué a la conclusión de que había que usar ácido (o en su defecto un mejunje que bebían los piratas del juego). Para llevarlo desde la posada a la cerradura ... ahí estaba la clave.

Tras mucho probar caí en lo obvio, me lo llevo en una jarra. El problema es que la maldita jarra se deshacía por el camino, tras probar mil atajos y encabronarme mil y una vez, mi prima me dio la solución (o me hizo pensarlo, no me acuerdo). "Cuando se vaya a deshacer una jarra, échalo a otra" aplastantemente lógico, una vez conoces la respuesta.

Desde entonces llevo la lección grabada a fuego en el cerebro, como un surco:

A veces los árboles no te dejan ver el bosque.

Hay formas de pensar bastante más eficientes que la lógica.